El pasado viernes 22 se estrenó la serie “3 Caminos”, una serie propia de Amazon Prime Video en forma de coproducción que transcurre en el famoso Camino de Santiago.
Antes de empezarla, ya tenía mis dudas sobre cómo iba a funcionar el doblaje, y es que se trata de un producto creado de manera compartida con países como Corea del Sur, Portugal, Italia, Alemania y Méjico. Quizás mi intuición no fallaba demasiado, y es que este es uno de los aspectos que más me ha sacado del contexto.
En primer lugar, no me parece mala idea que sea esta experiencia compartida la base de una obra sobre la que edificar tramas, pero no deja de ser algo más que eso; una vivencia. Intento fallido de intentar que el público se sienta identificado con uno de los personajes, de diferentes nacionalidades.
Se cuece a fuego muy lento y limita los momentos cuando están a punto de llegar a su ebullición. En mi caso, conseguí conectar la atención en el capítulo 4, y este es uno de los motivos por los que muchos quedarán en el camino. Si no tienes un primer capítulo potente o que sirve una tapa que te deja con ganas de probar un plato, sales y prometes no volver a ese lugar.
Se trata de un viaje compartido que da lugar a la reflexión en momentos puntuales y que expone distintos modos de vida y culturas, tratando temas como la orientación sexual, el paso del tiempo o la paternidad.



Entre los aspectos positivos de la serie protagonizada por Álex González, está el mismo, que es un valor seguro en cuanto a reconocimiento por su gran trabajo previo y su excelente interpretación, aunque su personaje está bastante limitado y su acento mejicano me saque de la historia (quizás por costumbre a su modo de expresarse oralmente).
Verónica Echegui consigue captar algo más de protagonismo para convertirse en la mayor cara visible del cartel, con una mirada que indica más que los propios diálogos. La conocida Cecilia Suárez, sin su particular y conocido modo de hablar como Paulina (“La Casa de las Flores”), pasa de puntillas y sin apenas dejar huella en la historia. También aparecen Alberto Jo Lee (“Anclados”), Andrea Bosca y Anna Schimrigk.

En ella, el mar simboliza limpieza y nueva oportunidad. De hecho, se refleja en varios momentos en los que los personajes se despojan de su ropa y se atreven a escuchar el sonido de las olas desde dentro, para amortiguar cambios.

El silencio ayuda a deleitar los paisajes espectaculares que se transmiten a través de planos muy logrados. El fondo verde adorna una historia que pudo llegar a mucho y se quedó relegada a la indiferencia. Eso sí, dan ganas de empezar a transitar por el famoso camino que llega a la Catedral de Santiago de Compostela.


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