Ya se ha cerrado “La Casa Fuerte”, el reality low cost que Telecinco ha presentado durante los meses de noviembre y diciembre. Estamos hablando de una edición que se diferenció bastante de la primera edición que vimos el pasado verano.

Bien es cierto que las expectativas estaban bastante altas en cuanto al nivel de los realities tras el éxito de la segunda temporada de “La Isla de las Tentaciones” y su recortado final, pero nada hacía presagiar que, tras varios fichajes más conocidos por la audiencia, el casting se desinflara con los últimos concursantes anunciados, sabiendo que la cadena destaca por la telerrealidad. Además, todo pintaba bien. Hubo cambios de Sonsoles Ónega y Nuria Marín por Sandra Barneda y Lara Álvarez que gustaron a la a la audiencia. En la primera gala también pudimos observar una casa diferente y con un pabellón exterior. Se notaba que se había planteado mejor que la de primera edición.

En cuanto a la mecánica, han intentado engrasar con nuevas pruebas el despropósito que fueron algunas de la primera edición del formato. También han jugado a romper parejas y a introducir personajes nuevos cada semana para generar nuevas tramas de las que nutrirse en la programación de la cadena, en la que el concurso ha pasado de puntillas y solo han puesto el foco a personajes con recorrido en programas de corazón.

De hecho, vimos la participación de Aurah Ruiz, novia del futbolista Jesé Rodríguez. Su entrada provocó una llamada en directo del famoso exjugador de PSG, que seguramente será uno de los momentos más recordados de la edición. También presenciamos las múltiples conversaciones con Isa Pantoja sobre todo lo que estaba pasando con su familia fuera del reality. Este hecho generó muchos titulares, pero causó cansancio en muchos espectadores. Un acierto fue la incorporación de Marta Peñate, una de las participantes más polémicas de la última edición de “La Isla de las Tentaciones”. Además, esta se reencontró en la casa con Tom y Sandra, dos participantes del mismo programa. Después de un tiempo también vimos la entrada de Tony Spina, la pareja actual de Mayka, otra participante del famoso programa. La nueva edición de “La casa Fuerte” también estuvo relacionada con varios participantes de “Mujeres y Hombres y Viceversa”, como son Kiko Jiménez y Efrén Reyero, que encontraron trama en una sonada noche de discoteca tan caliente, que ha vuelto a poner en el candelero a personajes cuyo guiso estaba congelado.

Aun teniendo a nombres de actualidad, no se puede decir que haya sido un casting mejor que el de la primera edición. El dúo de Yola Berrocal y Leticia Sabater no fue superado por ninguno de los concursantes.

La primera edición tenía peor mecánica, pero nos mostró a personajes televisivos épicos. Maite Galdeano fue una de las concursantes más pedidas después de su participación en «Gran Hermano 16». Mucha gente quería ver a una Oriana que no abandonaba el reality, y este fue el caso. También pudimos conocer más a María Jesús Ruiz, la ganadora de la única (hasta ahora) edición de «Gran Hermano Dúo». Quizás la combinación del casting de la primera edición y la mecánica de la segunda, nos hubieran brindado un programa realmente interesante. 

Las verdaderas pérdidas para el concurso fueron Sonia Monroy y Mari Cielo Pajares, dos personajes televisivos del pasado que pudieron dar mucho juego. Los productores y la audiencia decidieron apostar por personajes de actualidad como Tom y Sandra, pero esto no le favoreció al programa. 

Lo que no ha decepcionado en «La casa fuerte 2» ha sido el trío de presentadores. Lara Álvarez es sinónimo de atracción, por lo que también ha sido un reclamo ver su profesionalidad acompañada de la sonrisa que lleva por bandera. Todo se ha estructurado más y se ha sentido menos sensación de caos. Jorge Javier es experto en jugar con los famosos porque se los conoce al dedillo y le gusta meterse en el barro, aunque para ello tenga que demostrar sus filias y fobias. Sandra Barneda se ha mostrado más relajada y segura; el paso por “La Isla de las Tentaciones” ha afianzado su reconocimiento público, y esto se ha reflejado en pantalla. 

A pesar de todos estos cambios, ¿por qué el concurso se ha limitado a salvar los muebles, pero no ha destacado en la parrilla televisiva por sus datos de audiencia?

El programa ha tenido un ambiente fresco y con dinámicas poco marcadas y desconocidas todavía por el gran público. Esto hace que optes por darle una oportunidad en el periodo estival, en el que la competencia es escasa, pero que te impide darle prioridad frente a otros productos potentes. Aun así, no es un programa que debería quedarse en la parrilla de Telecinco. La mecánica del programa no fue bien pensada ni en la primera ni en la segunda edición. Los mismos presentadores perdían el rumbo en conexiones en directo y se enteraban de cómo iban a funcionar las cosas por el pinganillo. Es un programa improvisado, cuya única función ha sido llenar la programación del canal favorito de los fans de los realities. Si la cadena quiere mantener el formato, debería repensar cómo hacer las cosas para que queden más claras y causen momentos más emocionantes para el público. 

El reciclaje de personajes también pasa factura, y es que hay un público seguidor de concursos de telerrealidad que reclama a voces ver caras nuevas y construir opiniones sobre personajes sin bagaje; ese que pide la vuelta de “Gran Hermano”.

Por otra parte, aunque ha habido excepciones, los colaboradores de plató, cuya función ha sido poco empleada y reconocida, no han sido en su mayoría personajes queridos que hagan que la audiencia conecte con el único propósito de verlos en pantalla. La credibilidad de José Antonio Avilés o la búsqueda de constante protagonismo de Rafa Mora no son precisamente bien vistas por parte de los espectadores.

En un ambiente de descifrar códigos, la contraseña de este programa podría ser: se intentó, mejoró, pero queremos vueltas de aquellos que nos hicieron realmente felices.

Autores: Ale Conti y Adrian

Write A Comment